Guía para familias · Recién nacido

¿Cuándo reservar una sesión de fotos de recién nacido?

Mi consejo después de más de 20 años fotografiando bebés.

Madre sonriendo con la mejilla apoyada en su bebé recién nacido dormido durante una sesión newborn en Fuenlabrada

Es, sin ninguna duda, la pregunta que más me hacen. Llega por WhatsApp casi siempre de madrugada, escrita por una madre que no puede dormir, o por un padre que acaba de ver una fotografía y se ha quedado pensando. «Hola Hellen, estoy embarazada de siete meses… ¿cuándo tendría que reservar la sesión de fotos del bebé?».

Llevo más de veinte años fotografiando recién nacidos en mi estudio de Fuenlabrada, en Madrid Sur. He visto llegar a cientos de bebés que hoy son adolescentes. He fotografiado a hermanos que años después han vuelto convertidos en padres. Y si algo he aprendido en todo este tiempo es que la respuesta a esa pregunta no es solo una cuestión de días en el calendario: es una cuestión de tranquilidad.

En este artículo te cuento exactamente cuándo reservar, por qué esa ventana de días existe, qué pasa si tu bebé ya ha nacido, cómo es una sesión newborn por dentro y qué puedes hacer para que ese día sea uno de los recuerdos más bonitos de vuestros primeros meses como familia.

Cuándo reservar: la respuesta corta

Si tienes prisa y solo quieres el dato, aquí lo tienes: la sesión se reserva durante el embarazo, idealmente entre la semana 28 y la 34, y se realiza durante los primeros quince días de vida del bebé.

No se reserva un día concreto, porque nadie puede saber qué día va a nacer tu hijo. Lo que se reserva es una fecha aproximada: me dices tu fecha probable de parto y yo bloqueo esa quincena en mi agenda. Cuando tu bebé nace, me escribes ese mismo día o al siguiente y cerramos el día exacto.

Es un sistema sencillo y funciona muy bien, porque respeta lo único que de verdad manda aquí: el bebé.

No reservas un día. Reservas la tranquilidad de saber que, nazca cuando nazca, su sitio ya está guardado.

Recién nacido dormido sobre una manta verde agua en una sesión de fotos newborn en estudio
Sesión newborn en estudio · Hellen Violet

La ventana ideal: entre los 5 y los 15 días

Todas las fotografías de recién nacido que te enamoran —esas en las que el bebé duerme profundamente, encogido, con las manitas juntas, con esa postura de cuando estaba dentro— tienen algo en común: están hechas en los primeros días de vida.

Durante esa primera quincena, el bebé conserva lo que llamamos el reflejo fetal. Se deja colocar con muchísima suavidad, duerme profundo, no se sobresalta con facilidad y su piel todavía tiene ese aspecto tan delicado. Es una ventana muy corta y no vuelve.

¿Qué pasa a partir de los quince días?

No pasa nada malo, pero cambia todo. El bebé empieza a estirarse, duerme menos rato seguido, aparecen los primeros cólicos y la piel suele pasar por su fase de descamación y granitos. Las fotos siguen siendo preciosas, pero ya son otras fotos: más despiertas, más movidas, menos «recién llegado del mundo de dentro».

¿Y por qué no antes de los cinco días?

Porque los primeros días son vuestros. Hay que salir del hospital, establecer la lactancia, dormir un poco, entender qué está pasando. Yo prefiero mil veces que lleguéis al estudio con cuatro o cinco días de rodaje que con veinticuatro horas y el susto todavía en el cuerpo.

Bebé recién nacido dormido con gorrito de punto rosa sobre fondo coral en una sesión newborn en Madrid

Por qué se reserva durante el embarazo

Aquí está la parte que casi nadie tiene en cuenta hasta que es tarde. Una sesión newborn no se puede improvisar por una razón muy simple: no se puede mover de fecha.

Si una familia me escribe pidiendo cita para dentro de tres semanas porque su bebé nace en octubre, y yo ya tengo esa quincena completa, no hay solución posible. No puedo ofrecerles «el mes que viene», porque el mes que viene su bebé ya no será un recién nacido.

Los meses que se llenan primero

En mi estudio hay épocas especialmente complicadas. Los meses de septiembre a diciembre se ocupan muy pronto, porque se suman los bebés de otoño y toda la campaña de Navidad. Y también hay mucha demanda entre marzo y junio. Si tu fecha probable de parto cae en esos meses, te diría que no lo dejes pasar del segundo trimestre.

Cuántas sesiones acepto a la semana

Trabajo con muy pocas sesiones newborn por semana, y es intencionado. Una sesión de recién nacido bien hecha dura entre dos y tres horas, con todas las pausas que el bebé necesite. No es un trabajo que se pueda acelerar ni encadenar. Prefiero atender a menos familias y acompañarlas de verdad.

Puedes cambiar casi cualquier cosa de una boda. No puedes cambiar la edad que tiene tu bebé el día de la sesión.

Recién nacido despierto apoyado en la mano de su madre mirando hacia la luz en el estudio de Hellen Violet

¿Y si mi bebé ya ha nacido?

Respira. Escríbeme igualmente. Esta es una de esas situaciones en las que casi siempre encontramos una salida.

Si tiene menos de quince días

Intento hacer un hueco cuanto antes, aunque sea reorganizando mi semana. Es una urgencia bonita y la trato como tal. Escríbeme el mismo día que lo leas.

Si tiene entre quince días y dos meses

Hacemos una sesión distinta y también preciosa. El bebé estará más despierto, mirará a cámara, hará muecas. Trabajamos más el vínculo: brazos, pieles, miradas entre vosotros. Muchas familias me dicen después que estas fotos son incluso más suyas.

Si ya tiene más de tres meses

Entonces empieza otra etapa preciosa: el bebé que sostiene la cabeza, que sonríe a propósito, que se ríe cuando su hermano hace el tonto detrás de mí. También merece ser fotografiada.

Puedes ver cómo trabajo cada una de estas etapas en la página de sesiones newborn.

Padre y madre sonriendo a cámara mientras sostienen a su bebé recién nacido dormido en brazos

Cómo es una sesión newborn por dentro

Mucha gente imagina una sesión de recién nacido como algo rápido y técnico. Es justo lo contrario. Es lenta, silenciosa y bastante parecida a una tarde en casa de alguien que os quiere bien.

El estudio está preparado antes de que lleguéis

Calefacción alta, luz suave, música tranquila, mantas ya templadas y todo lo que voy a usar limpio y a mano. Nada se improvisa. El bebé no puede esperar a que yo busque cosas.

Primero nos sentamos

Antes de coger la cámara hablamos. De cómo ha ido el parto, de si dormís algo, de qué os apetece y qué no. Muchas madres llegan nerviosas y se van con la sensación de haber tenido un rato de calma. Eso también forma parte del trabajo.

El ritmo lo marca el bebé

Si tiene hambre, come. Si necesita cambio de pañal, se cambia. Si hay que parar veinte minutos, se para. Por eso reservo tanto tiempo: porque una sesión con prisa se nota en las fotos, y se nota mucho.

Seguridad, siempre

Todas las posturas que veis en las fotografías se hacen con acompañamiento constante. Muchas de las imágenes más conocidas son composiciones que requieren manos sujetando fuera de plano. Nunca, bajo ninguna circunstancia, se deja a un recién nacido en una posición que no sea absolutamente segura.

Pareja de padres mirando con ternura a su bebé recién nacido acompañado de dos ositos de peluche

Por qué vosotros también tenéis que salir

Voy a decir algo que repito en casi todas las sesiones, porque me importa mucho: las madres desaparecen de los álbumes.

Ocurre siempre. La madre es quien organiza la sesión, quien elige la ropa, quien recuerda la fecha, quien prepara la bolsa. Y cuando llega el momento de ponerse delante de la cámara, dice: «Yo no, que estoy horrible, que no he dormido, que todavía tengo la barriga».

Y yo siempre respondo lo mismo: dentro de veinte años tu hijo no va a mirar esa foto buscando tu peinado. Va a mirarla buscando tu cara. Y si no estás, no habrá nada que mirar.

Nadie ha mirado nunca una foto de su madre sosteniéndolo recién nacido pensando en si estaba despeinada.

Por eso insisto tanto en que la sesión incluya a los padres, a los hermanos y, siempre que se pueda, a los abuelos. Las fotografías del bebé solo son preciosas. Las fotografías del bebé con su familia son las que un día contarán vuestra historia.

Retrato familiar en blanco y negro de padre, madre, hermano mayor y bebé recién nacido juntos

Los hermanos: el momento más difícil y más bonito

Si tu bebé tiene un hermano o una hermana mayor, tengo dos noticias. La primera: esa foto va a ser la que más miréis dentro de diez años. La segunda: hay que hacerla bien y hay que hacerla pronto.

Los hermanos, primero

En mis sesiones, cuando hay hermanos pequeños, siempre empiezo por ellos. Un niño de tres años tiene una paciencia limitada y perfectamente razonable. Si le pedimos que espere hora y media mientras fotografiamos al bebé, la foto conjunta no saldrá.

Nada de obligar

Si el mayor no quiere coger al bebé, no lo coge. Muchas veces el resultado más bonito llega de otra manera: tumbados los dos, una mano encima, una mirada de reojo. La ternura no se dirige, se espera.

Cómo preparar al hermano mayor en casa

Cuéntale unos días antes que va a venir a un sitio donde le van a hacer fotos con su hermano, que va a haber peluches y que puede traer el suyo. Que sea algo suyo también, no un trámite del bebé. Funciona muchísimo mejor.

Hermano mayor sonriendo junto a su hermano recién nacido dormido entre ositos de peluche
Sesión con hermanos · Hellen Violet

Cómo preparar la sesión para que salga bien

El día anterior

Prepara la bolsa con calma: pañales de sobra, toallitas, un cambio de ropa, chupete si lo usa y algo de comer para vosotros. La sesión es larga y da hambre.

Antes de salir de casa

Intenta darle de comer al llegar al estudio, no antes. Un bebé recién alimentado en el estudio es un bebé profundamente dormido durante la parte más delicada de la sesión. Y traedle con ropa fácil de quitar: nada de bodies con veinte botones.

Qué ropa llevar vosotros

Tonos neutros, sin logotipos ni estampados llamativos. Blancos, crudos, grises suaves, vaqueros. La ropa no debe competir con las caras. Y si dudáis entre dos opciones, traed las dos.

Venid con tiempo

Con un recién nacido, salir de casa lleva el triple de lo previsto. No pasa nada por llegar un poco tarde, pero llegar con prisa y con estrés sí que se nota. Salid antes y respirad.

Las dudas que más me hacen las familias

¿Y si mi bebé no duerme durante la sesión?

Pasa, y no es un problema. Tengo tiempo de sobra reservado y muchos recursos. Y si finalmente se queda despierto, haremos fotos de bebé despierto, que también son maravillosas.

¿Cuánto dura?

Entre dos y tres horas. No es tiempo de disparar: es tiempo de respetar al bebé.

¿Puedo llevar algo especial?

Sí, y me encanta. La mantita que tejió la abuela, un peluche heredado, la pulsera del hospital. Esos objetos convierten una foto bonita en una foto vuestra.

¿Y si el bebé se ha adelantado o se ha retrasado?

Es lo normal, no lo excepcional. Por eso reservamos quincena y no día. Me escribís cuando nazca y ajustamos.

¿Trabajas con bebés prematuros o con necesidades especiales?

Sí, y es una parte muy importante de mi trabajo. Adapto tiempos, estímulos, luz y ritmo a cada niño, incluidos niños con autismo o TDAH. Aquí nunca hay prisa.

¿Dónde está el estudio?

En Fuenlabrada, Madrid Sur. Vienen familias de Getafe, Leganés, Móstoles, Parla, Alcorcón, Humanes y de todo Madrid.

Mi último consejo

Después de más de veinte años haciendo esto, hay una frase que he escuchado muchas veces y que sigue doliéndome un poco cada vez: «Se nos pasó».

Nadie se arrepiente de haber hecho esas fotos. Absolutamente nadie. Pero sí conozco a muchas familias que se arrepienten de no haberlas hecho, y esa es una de las poquísimas cosas en la vida que no tienen arreglo.

Así que mi consejo es simple: si estás embarazada y esta idea te ha estado rondando la cabeza, escribe hoy. No hace falta que lo tengas todo decidido. Solo hace falta que su sitio esté guardado.

Los bebés no esperan. Y esos quince días son, literalmente, los únicos quince días de su vida en los que serán así.