CAPÍTULO 02 · NAVIDAD
Fotos de Navidad con niños: ¿y si mi hijo no se queda quieto?
«Hellen, es que mi hijo no para. No sé si vamos a conseguir una foto».
Si os estáis haciendo esta pregunta antes de reservar vuestra sesión de Navidad, os adelanto algo: vuestros hijos no necesitan saber posar para venir al estudio. Jugar, moverse, distraerse y volver a empezar forman parte de una sesión con niños.
Mi trabajo consiste en acompañar todo eso y encontrar esos instantes en los que conseguimos la fotografía que os hace ilusión. Sí, también esa en la que salen juntos, mirando al frente y con una sonrisa. La que muchas veces termina en el christmas de los abuelos.

Fotografía correspondiente a la campaña de Navidad 2020.
Estas fotografías muestran una campaña anterior y no corresponden a los decorados de Navidad 2026.
Claro que vamos a jugar. Estamos haciendo fotos con niños
Se habla mucho de las sesiones como una experiencia: que el peque juegue, que se divierta, que las fotografías sean naturales…
Y claro que sí. Pero después de más de veinte años haciendo reportajes con niños, hay algo que me sale decir con una sonrisa: ¿hay alguna otra manera de trabajar con los más pequeños que no pase, en buena parte, por el juego?
Con un bebé de cuatro meses y con un niño de cuatro años hacemos cosas diferentes. Cambian sus necesidades, lo que les llama la atención y la manera de conectar con ellos. Lo que no tiene sentido es esperar que se comporten como adultos delante de una cámara.
Las poses, cuando las hay, duran lo que duran. A veces, un instante. Y para llegar a ese instante hemos hablado, jugado, llamado su atención o convertido una pequeña indicación en algo divertido.
Eso también forma parte del oficio: saber cuándo proponer algo, cuándo esperar y cuándo cambiar de idea.

Fotografía correspondiente a la campaña de Navidad 2020.
La foto que acaba en el christmas suele tener algo en común
Después de preparar miles de productos físicos, he podido ver qué fotografías elegís para regalar y cuáles terminan en un lugar protagonista de vuestra casa.
Y hay algo que se repite: para el christmas, la bola del árbol o el calendario de faldilla, la fotografía elegida suele ser la de los niños o la familia mirando a cámara, con una composición cuidada y una expresión bonita.
Una foto medianamente posada.
Y digo «medianamente» con toda la intención. Porque con niños pequeños no hablamos de mantener una postura perfecta durante varios minutos. A veces hablamos de conseguir que dos hermanos coincidan un segundo en el mismo sitio, miren hacia delante y nos regalen esa expresión que tanto os gusta.
La creatividad tiene su sitio. Las fotos espontáneas, también. Pero cuando llega el momento de elegir una imagen para felicitar la Navidad a toda la familia, en mi estudio esa fotografía más organizada suele ser la protagonista.

Fotografía correspondiente a la campaña de Navidad 2020.
«Pero yo también quiero fotos jugando»
¡Y yo también quiero hacéroslas!
Quiero guardar esa risa, la cara de sorpresa, cómo se buscan los hermanos o lo que ocurre cuando uno decide hacer algo que nadie esperaba.
Una sesión de Navidad puede incluir fotografías jugando y otras con una pequeña dirección. Son recuerdos que se complementan.
Además, sé lo difícil que os resulta elegir. En mi estudio, más del 70 % de los clientes acaba comprando la galería completa. Es un dato de mi propio trabajo, y detrás de él hay algo que me decís muchas veces: cada fotografía tiene un gesto, una mirada o un detalle de vuestro hijo que os hace ilusión conservar.
Pero después llega otra elección: «¿Y cuál ponemos en el christmas?».
Y ahí, entre todas esas imágenes, muchas veces gana esa en la que están juntos, se les ve bien la carita y miran hacia vosotros.


¿Cómo conseguimos una foto mirando a cámara si no paran?
Con experiencia, observación y recursos que vamos adaptando a cada niño.
Una pequeña propuesta de juego puede ayudarnos a reunir a los hermanos. Algo que les llama la atención puede regalarnos una mirada. Un momento junto a mamá o papá puede darles la confianza que necesitan.
No se trata de repetir «quieto» y «sonríe» durante toda la sesión. Se trata de encontrar la manera de conectar con vuestro peque.
Mientras eso sucede, yo también estoy pendiente de la luz, del encuadre, de las manos, de cómo está colocada la ropa y del momento de disparar. Detrás de una fotografía que parece sencilla hay muchas pequeñas decisiones.
Y buena parte de mi trabajo consiste en tomarlas mientras vuestro hijo sigue siendo vuestro hijo: curioso, tímido, movido, risueño o un poquito desconfiado al principio.

Fotografía correspondiente a la campaña de Navidad 2020.
¿Y si mi hijo tiene un día complicado?
También ocurre.
Hay niños que entran con ganas de explorar y otros que necesitan observarlo todo desde los brazos de sus padres. A veces hay cansancio. O vergüenza. O simplemente llegan a un sitio nuevo y no les apetece hacer lo que los adultos habíamos imaginado.
Después de tantos años, cuento con recursos para afrontar sesiones muy distintas, incluidas esas que empiezan cuesta arriba. Vamos ajustando las propuestas y las expectativas a lo que el niño necesita y puede hacer en ese momento.
Eso no significa prometer una sonrisa concreta ni una pose idéntica a una fotografía de muestra. Significa que no espero que traigáis el trabajo hecho de casa ni que vuestro hijo se comporte como un modelo profesional.
Hay sesiones que, años después, sigo recordando con los padres. Nos reímos de lo difícil que parecía conseguir aquella fotografía y de todas las vueltas que dimos hasta encontrar la manera.
Y sí: de allí salió el christmas de los abuelos.

Fotografía correspondiente a la campaña de Navidad 2020.
Lo que podéis hacer vosotros para ayudar
Sobre todo, venir sin convertir la sesión en un examen.
Podéis contarles que vais a hacer unas fotos, que estaremos juntos y que habrá ratitos para jugar. No hace falta que lleguen con la responsabilidad de sonreír perfectamente o de hacerlo todo bien.
Si hay algo que les ayuda a sentirse cómodos, algo que les cuesta o una necesidad que deba conocer, contádmelo. Conocer un poquito a vuestro hijo me ayuda a acompañarlo mejor.
Durante la sesión os iré indicando cuándo podéis ayudar y cómo. A veces una voz conocida es justo lo que necesitamos; otras, nos viene mejor que no estemos varios adultos llamándoles a la vez.
Vosotros también podéis soltar un poquito los hombros. No tenéis que dirigir la sesión: para eso estoy yo.

Fotografía correspondiente a la campaña de Navidad 2020.
Una experiencia bonita y unas fotografías para conservar
Quiero que os llevéis un buen recuerdo de vuestro paso por el estudio. Y también unas fotografías cuidadas que os apetezca imprimir, regalar y volver a mirar cada Navidad.
Por eso, en mis sesiones de fotos de Navidad en Fuenlabrada hay espacio para el juego, para los gestos espontáneos y para esas imágenes más organizadas que tantas veces escogéis como principales.
La diversión forma parte de la sesión. La intención con la que fotografiamos, también.
Así que, si lleváis días pensando «con mis hijos no van a salir fotos bonitas», no descartéis la sesión por eso. Que un niño se mueva, necesite confianza o no siga una indicación a la primera no significa que no podamos crear un recuerdo precioso.
Traed a vuestros hijos tal y como son. De encontrar esos instantes me encargo yo.
