GUÍA HELLEN VIOLET

Cuaderno de Familias · Capítulo 03

¿Por qué hacemos las sesiones newborn por la mañana?

El horario de una sesión newborn no está elegido al azar. Después de más de 20 años fotografiando bebés, aprendí que hay decisiones que pueden cambiar por completo cómo transcurre una sesión. Y esta es una de ellas.

Bebé recién nacido dormido durante una sesión newborn de Hellen Violet en Fuenlabrada

Cuando empecé en fotografía infantil trabajaba muchísimo a domicilio.

Y cuando digo a domicilio, hablo de cargar con todo, meterlo en el coche y cruzarme Madrid para llegar a casa de cada familia.

Por aquel entonces cometía un error que hoy me parece impensable: preguntaba a los padres a qué hora les venía bien hacer las fotos.

Y claro, la respuesta era completamente lógica.

—Pues a las 20:00 h, así al papá le da tiempo a salir del trabajo, llegar a casa, comer, descansar un poquito, ducharse, recoger al peque…

Perfecto.

Para los adultos.

Para el bebé, no tanto.

Una calle de Moratalaz a las ocho de la tarde…

Todavía recuerdo aquellas sesiones.

Llegaba a una calle de Moratalaz a las ocho de la tarde cargada con todo el equipo.

Primero había que encontrar dónde aparcar —que a determinadas horas ya era una pequeña aventura—, subir el material, preparar todo y buscar la mejor luz posible dentro de aquella casa.

En invierno, a esas horas, la luz natural prácticamente había desaparecido.

Pero ni el aparcamiento ni la luz eran realmente el problema.

El problema estaba delante de mi cámara.

A las 20:15 h aquel bebé que llevaba todo el día viviendo su pequeña e intensísima vida estaba, sencillamente, cansadísimo.

Y entonces pretendíamos que estuviera tranquilo, receptivo y dispuesto a participar en una sesión de fotos.

Hoy lo pienso y me parece bastante evidente.

Pero tuve que aprenderlo trabajando.

Hace 15 años apenas hablábamos de fotografía newborn

La fotografía newborn tal y como la conocemos actualmente apenas estaba implantada cuando yo empecé.

Sí fotografiábamos bebés, por supuesto. Muchísimos.

Pero era mucho más habitual realizar reportajes cuando tenían seis o siete meses que fotografiarlos durante sus primeros días de vida.

Y precisamente trabajando con todos aquellos bebés empecé a darme cuenta de algo:

El horario de una sesión no podía decidirse únicamente pensando en la agenda de los adultos.

Así que dejé de preguntar:

“¿A qué hora os viene bien?”

Y empecé a decir:

“Estos son los horarios en los que realizo las sesiones de bebés.”

Puede parecer un cambio pequeño.

En mi trabajo fue enorme.

Todo mejoró.

La experiencia de los niños, la tranquilidad de los padres, el ritmo de las sesiones y, por supuesto, el resultado fotográfico.

Y entonces llegaron los newborn

Con un recién nacido esto cobra todavía más importancia.

Una sesión newborn no consiste en colocar al bebé delante de la cámara, hacer veinte fotografías y terminar.

Necesitamos tiempo.

Tiempo para que coma si lo necesita.

Tiempo para calmarlo.

Tiempo para dormirlo.

Tiempo para cambiar una envoltura.

Tiempo para pasar de un escenario a otro.

Tiempo para cogerlo en brazos si eso es lo que necesita en ese momento.

Y también tiempo para aceptar algo fundamental: quien marca buena parte del ritmo de la sesión es el bebé.

Por eso nuestras sesiones no se plantean con prisas.

Recién nacida dormida durante una sesión de fotografía newborn en Fuenlabrada, Madrid
Hermana mayor junto a su hermano recién nacido durante una sesión newborn familiar en Fuenlabrada

¿Y si hay un hermano mayor que tiene colegio?

Esta es probablemente una de las preguntas que más recibimos.

Y la entiendo perfectamente.

“Pero es que el hermano mayor tiene colegio.”

Claro.

Es lo habitual.

La inmensa mayoría de los hermanos mayores de nuestros recién nacidos tienen colegio o escuela infantil por la mañana.

Pero precisamente cuando participa un hermano necesitamos intentar que también llegue descansado.

Porque además hay algo que a veces olvidamos: él también acaba de vivir un cambio enorme.

Hace apenas unos días era el pequeño de la casa.

Ahora hay un bebé.

Hay menos horas de sueño en casa, nuevas rutinas, papá y mamá están pendientes de otra personita y de repente aparece una fotógrafa que pretende que se acerque a su nuevo hermano, le dé un besito y participe en unas fotografías.

Tiene tres, cuatro, cinco o seis años.

También necesitamos ponérselo fácil.

Por eso intentamos realizar su parte de la sesión cuando todavía está descansado, sin esperar al final de una jornada completa de colegio, actividades y cansancio.

“¿Entonces tiene que faltar al colegio?”

Puede que ese día tenga que faltar unas horas.

Y sé que organizar una familia con un recién nacido no es precisamente sencillo.

Pero siempre les digo a los padres que lo pongan en perspectiva.

Alguna vez nuestros hijos faltan al colegio porque hemos alargado un puente, porque tenemos una cita, porque viajamos o simplemente porque ha surgido algo familiar.

Y esto ocurre una única vez.

Porque una sesión newborn no puede repetirse dentro de tres meses.

Dentro de tres meses vuestro bebé seguirá siendo maravilloso.

Pero ya no será este bebé.

No tendrá esas manos diminutas.

No se acurrucará de la misma manera.

Y su hermano tampoco volverá a tener exactamente esa edad en la que acaba de convertirse en hermano mayor.

Eso es precisamente lo que estamos fotografiando.

Los horarios no están puestos para organizarnos nosotros

Esto para mí es importante.

Cuando establecemos que nuestras sesiones newborn se realizan por la mañana no lo hacemos simplemente porque sea el horario que mejor encaja en nuestra agenda.

Después de tantos años trabajando con bebés, forma parte de nuestro método de trabajo.

Los padres normalmente estáis de baja durante esos primeros días y sabemos perfectamente que puede haber hermanos, colegio, horarios laborales, pediatra y mil cosas que cuadrar.

Pero si organizáramos cada sesión en función de la salida del colegio de un hermano, el trabajo de un abuelo, una extraescolar o el horario laboral particular de cada miembro de la familia, no solo sería imposible organizar una agenda profesional.

También estaríamos renunciando a algo mucho más importante:

hacer la sesión en las condiciones en las que sabemos, por nuestra experiencia, que tenemos más posibilidades de que todo fluya.

Y después de más de veinte años fotografiando niños, he aprendido una cosa.

A veces, la comodidad de los adultos y las necesidades de un bebé no tienen exactamente el mismo horario.

Y en una sesión newborn tengo bastante claro quién tiene prioridad.